Se acabaron las excusas del frío o del sueño: los habitantes de Roma tendrán que sacar a pasear a sus perros porque así lo exige la ley.
De ahora en adelante, las autoridades locales podrán imponer multas a quienes no cumplan regularmente con el deber de la caminata.
De la misma manera, quienes corten las orejas o la cola de sus cachorros podrían terminar
pagando hasta US$600.
"La civilización de una ciudad se mide con cosas como estas", explica Monica Cirinna, la concejal que propuso la normatividad.











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