Casi todo lo que desde la antigüedad hasta el renacimiento se supo del rinoceronte se basó en la breve descripción que sobre tan exótico animal hiciera Plinio el Viejo en su Historia natural. Decía así:
“En los juegos de Pompeyo Magno se vio al rinoceronte con un solo cuerno en la nariz, como se ha visto frecuentemente. Éste es el otro enemigo natural del elefante y se prepara para la pelea afilando su cuerno contra las rocas y ataca especialmente al vientre, pues sabe que es más vulnerable. Su longitud es similar (a la del elefante), sus patas mucho más cortas y tiene el color del boj.” (Plinio, Libro VIII-20)


































